Compendio Histórico sobre:

EL ARTE TRIDIMENSIONAL

La Talla de la Madera

Esta es una de la varias secciones nuevas y/o tutoriales que hemos estado inaugurando en este portal cibernético y cuyo propósito es responder a la inquietud pedagógica/educacional en nuestro afán de llenar algunos de los vacíos existentes en el ambiente cultural puertorriqueño,… y en el de otras latitudes también.

Esta sección estará dedicada a ABSOLUTAMENTE TODO lo relacionado al mundo de la talla escultural en madera, que, sin duda, es una de las técnicas más nobles que han existido en el mundo entero. Realizaremos un largo (?) recorrido histórico y, en algún momento, llegaremos a Puerto Rico para "empatar" el tema con las informaciones ya publicadas en otras de nuestras secciones.

A menudo nos encontramos con personas (artesanos, promotores artesanales, coleccionistas y otros) que no ven ningún tipo de relación con estas series de artículos y la talla que ellos practican, promueven o auspician. Bueno, "de que los hay los hay". Si fuera por nosotros, quisiéramos que todos los talladores de la madera tuvieran un Bachillerato en Arte, y que la gente lo supiera, para que no menospreciaran su talento, pues todavía hay demasiadas personas que acuden a las ferias artesanales pensando que las artesanías (las tallas incluídas) tienen que ser algo así como miscelaneas de poco valor y precio,… y, desde luego, están completamente equivocados.

Tenemos que educarnos y tenemos que educar al público,… esa es la razón de estas series de artículos.

Comenzaremos por decirles que en muchas culturas la talla de madera ha representado un triple papel:
(1-) psicológico de autoafirmación,
(2-) sociológico de integración al grupo y
(3-) político de estratificación social.

Pero hoy, en los museos, colecciones privadas y en otros, muy fuera de contexto, podríamos decir que casi exclusivamente tiende a prevalecer primordialmente el factor estético de las tallas. A pesar de ello, la contemplación de ciertas obras aún puede evocar resonancias de nuestras vivencias pasadas y es por eso que, todavía hoy, existen personas religiosas, demasido pocas lamentablemente, que buscan en las figuras el mismo milagro de ayer.

No estoy seguro pero quizás sea la visión infantil, más que la racional, la que nos acerque a la comprensión primigenia de la imagen tallada. De la misma manera que la muñeca cobra vida solamente cuando la niña quiere,… igual ocurre con las imágenes que tallamos. Sin dejar de ser de madera, es a la misma vez algo más: un objeto imantado de aquello que cada individuo o sociedad admira o teme.

Postes totémicos, objetos sagrados y fetiches eran (son) de madera, nadie lo puede dudar, pero,… también eran (son) algo más. Tienen la capacidad de despertar sentimientios ambivalentes; por ejemplo, una misma máscara puede resultar bella pero terrífica, repulsiva y fascinante a la misma vez,… ser de madera y poseer espíritu.

Con esa lucidez infantil, que aúna los contrarios y otorga vida a lo inanimado, comprenderemos por qué ciertas tallas o esculturas de madera han sido, y son, moradas del espíritu.

La principal aportación a la talla de madera se debe a un amplio mosaico de culturas africanas, americanas, autralianas y oceánicas. En todas ellas la madera ha sido fundamental, no sólo por su abundancia, sino por la creencia de que conserva la fuerza vital, el espíritu del árbol.

Para tratar de acercarnos a la mentalidad que subyace en estas tallas de madera, recordemos que en numerosas tribus el tallador (o escultor), antes de emprender su trabajo, tenía que someterse a privaciones, continencias, ayunos y plegarias para no desencadenar la ira de los espíritus que moraban en los árboles, y para no causarles dolor durante el desbastado.

Hay quien pudiera pensar "cuánta ignorancia", pero yo prefiero pensar "cuánto respeto" a la naturaleza.

Y, durante esas épocas, eran tres las formas frecuentes habitables por los espíritus:
1- imágenes antropomórficas,
2- máscaras y
3- postes totémicos.

Todas esas tallas de madera tenían un papel fundamental en el espacio y en el tiempo sagrado, que eran las fiestas anuales, ritos de iniciación, ritos de fertilización, funerales y otras ceremonias de aquellas civilizaciones.

Desde otra perspectiva, quizás existió cierto paralelismo, aunque lejano, en Puerto Rico, porque recordarán que les hemos dicho en otras ocasiones que nuestros primeros talladores, conocidos como imagineros populares, crearon hasta un recetario santerial donde podían señalar el santo que correspondía a cada evento o enfermedad, y que seguramente aquellos talladores fueron unos de los primeros en establecer una línea psíquico-religiosa en Puerto Rico.

Les recomendamos visitar las otras secciones de NOVEDADES, de este mismo portal, y leer los muchos artículos educacionales relacionados con la talla de la madera.

Finalmente, esperamos haber podido despertarles entusiasmo en el Arte Tridimensional de la Talla de la Madera y, desde luego, los exhortamos a compartir estas informaciones con amigos y familiares que estén interesados en el tema.

En la primera parte de esta serie estuvimos examinando consideraciones previas que sirvieron de base para lo que fue el desarrollo de la talla de la madera en distintas lugares, religiones y/o civilizaciones.

En Puerto Rico, la historia de ese arte popular comienza siempre con el relato de los misioneros franciscanos y dominicos que llegaron a la Isla durante la colonización española, y en muy pocas ocasiones hacemos referencia a la historia de la talla de la madera en otras regiones del mundo, al punto que muchos nos han preguntado de dónde les vino la práctica de tallar la madera a los misioneros españoles. Pues bien, este breve recorrido tiene el propósito de ofrecerles datos sobre el desarrollo de la talla, primero en Oriente, luego pasaremos a Occidente, hasta llegar a Puerto Rico.

Por los caminos de Oriente fue la religión brahmánica, precisada de motivos de contemplación, una gran promotora de la talla estructrural de la madera, utilizando formas sensuales para transmitir su mensaje.

Pero, poco más tarde, los hindúes, basados en su creencia del eterno retorno y la búsqueda de la perennidad, llegaron a la conclusión de que la piedra, en lugar de la madera, era un medio más eficaz para transmitir su mensaje.

De la misma forma el bronce, el cobre y el latón eran considerados más adecuados que la madera para expresar el dinamismo de sus dioses.

El Confusionismo, tan determinante en la historia de China, valoraba en gran manera la creación intelectual y por eso, quizás, solamente consideraba arte la poesía, la pintura y la caligrafía. No obstante, los artesanos tallistas, desde el siglo XI, pusieron la madera al servicio de la poesía y la pintura mediante la talla dulce o xilografía.

El Taoísmo, el camino que auna los contrarios, acentúa esta preeminencia de la poesía en China, pero, junto al budismo Zen, aporta un elemento nuevo: la contemplación de la Naturaleza. Los árboles y los troncos, por ejemplo, eran admirados como obras de arte, y se empieza a manipular el crecimiento del árbol para acentuar su belleza y surge así ese concepto original de la talla escultural viva que es el bonsai.

El Sintoísmo japonés, el camino de los dioses, como renglón animista que es, no sólo ve arte en el paisaje sino que también lo considera poblado de espíritus, cuya presencia frecuentemente está relacionada con la madera. Los templos sintoístas, también de madera, conservan su estructura arcaica y semejan esculturas orgánicas integradas en el paisaje. El espíritu de la madera también es un componente importante de la gran belleza de la casa tradicional japonesa.

Ha sido el Budismo la ideología que más ha potenciado las imágenes talladas en madera. Aunque originario de la India, el Budismo crea sus mejores tallas en la China del siglo X y el Japón del siglo XIII.

La mejor talla de China data de la época de la dinastía Sung, promotora de una academia de talladores durante los siglos X al XII.

Las tallas posteriores a este período seleccionan maderas como el sándalo o el alcanfor, perfeccionan los acabados usando oro o laca, aumentan los tamaños de la tallas, pero su calidad es inferior.

Japón supo recoger la experiencia China y, para antes del siglo XII, ya había tallado esculturas macizas en un solo bloque de madera con ropajes de pliegues profundos, con una técnica llamada "hichiboku".

Durante el siglo XI, a causa de la gran demanda por las imágenes de madera, se organizaron en Japón corporaciones de talladores y se inventó el método "yosegi", que consiste en ensamblar piezas de madera para poder dividir el trabajo.

La calidad de las tallas de madera, y la cantidad de ellas, durante este período de tiempo, es sencillamente insuperable. Miles y miles de budas fueron tallados. Posteriormente las tallas se animaron con un movimiento aún más intenso y con un realismo más violento, para representar divinidades de aspecto terrible que ahuyentaban a las fuerzas maléficas, pero a finales del siglo XIII la imaginaría búdica en madera perdió vitalidad.

La máscara de madera también tuvo en Japón una larga y fecunda tradición, que dió sus primeros frutos en los siglos VII y VIII, y conoció su esplendor en el siglo XIII. Para la realización de estas máscaras de madera recurrieron a procedimientos sorprendentes, como injertarles cabello. El resultado fue una extraña belleza, a veces repulsiva y otras veces conmovedora o terrorífica.

Entonces, ahora lo próximo será examinar el desarrollo de la imaginería popular; o sea, la talla de la madera, en Occidente hasta que esta se encuentra con el cristianismo.

Tratando de recopilar toda estas informaciones hemos aprendido muchas cosas nuevas e interesantes y finalmente, repetimos, que esperamos haber podido despertarles entusiasmo por lo que es el Arte Tridimensional de la Talla de la Madera a través de la historia de la humanidad y, desde luego, los exhortamos a compartir estas informaciones con amigos y familiares que estén interesados en el tema.

La historia del arte tridimensional en lo que se refiere a la talla de la madera en Oriente, según lo que hemos examinado, es verdaderamente impresionante, pero no menos los es ese mismo desarrollo en Occidente, donde existe constancia de la talla de la madera desde los albores de la cultura occidental. Desde luego, esas constancias son pocas y escasas porque no han podido sobrevivir al paso del tiempo.

Se han conservado tallas de madera en las tumbas sumerias y en Egipto, escaso de madera pero gracias a su clima seco, es donde existe una colección de tallas de madera que constituye el mejor legado de tallas del mundo antiguo.

Se sabe que en la Grecia preclásica las tallas de madera denominadas "xoanas" tuvieron una amplia difusión y se incluyen tallas articuladas vestidas y también desnudas.

Durante el Helenismo y hasta la Edad Media la madera queda marginada del taller de los escultores, incitados por la gran demanda de mármol y bronce. En Bizancio los guerras iconoclastas acabaron con casi todas las esculturas religiosas y, de hecho, la madera únicamente sirvió para usarse como soporte de iconos y para la construcción de mobiliario ricamente labrado.

Tras la notable aportación vikinga, durante el siglo X y especialmente en el mundo germano, resurge con gran ímpetu la talla de la madera. Un digno representante de este renacer es el crucifijo Gero, tallado en roble, a tamaño real, que todavía existe en la catedral de Colonia.

Es durante el período gótico y el Renacimiento que la talla de la madera, originada desde el Románico en adelante, perfecciona su policromía.

Aunque la Revuelta Protestante aleja las tallas de madera de los templos del norte de Europa, el Concilio de Trento le da tal impulso que los talleres de imagineros talladores tuvieron que aumentar su producción para equipararla a la gran demanda. Demanda que disminuyó durante el Neoclasicismo.

Bueno, lo próximo será revisar con mayor detalles el desempeño particular de la madera durante los períodos antes mencionados, ya sea
(1) como estructura de sostén interno,
(2) como soporte de la policromía o
(3) como material plenamente escultórico.

Comenzaremos por decirles que la madera como elemento de sostén interno de las esculturas, que aparecerán como si fueran de metales preciosos, fue un uso bastante común, especialmente en los casos donde el metal precioso era de poca consistencia. El uso de la madera como estructura interna se dió a conocer como que el "alma" de la pieza era de madera.

Dignos ejemplos de ello son los toros y machos cabríos de Mesopotamia. Esas esculturas exhiben con orgullo oro, marfil o lapislázuli, pero ocultan la realidad de que el "alma" de esas estruturas es verdaderamente de madera.

En Grecia, en la Atenas clásica de deslumbrantes mármoles, se adoraba una diosa de marfil vestida de oro pero con "alma" de madera, esta era la soberbia Atenea de Fidias, colocada en el Partenón, que realmente era una escultura impresionante de madera de unos 40 pies de altura que soportaba más de una tonelada de oro.

En el mundo cristiano también encontramos algunos ejemplos de imágenes de madera revestidas de metal y pedrería que han sobrevivido el tiempo, como los son: Sainte-Foi de Conques del siglo X, la Virgen de la Vega de Salamanca del siglo XVII y Santiago de Compostela del siglo XVIII, entre otras.

También en Oriente, volviendo atrás en el tema que cubrimos en la segunda parte de esta serie, encontramos muestras del uso de la madera como elemento de sostén de esculturas recubiertas de otros materiales. Por ejemplo, en la China de la dinastía T'ang del siglo VIII se contruyen imágenes de Buda que, aunque externamente sean de archilla o laca, tienen un armazón de madera.

En Japón, el "kanshitsu" era una ténica más de hacer esculturas que consistía en recubrir una estructura de madera con un lienzo, al que se le aplicaba después un barniz con un polvo especial que a su vez se moldeaba y el resultado era una escultura con una capa de color escuro.

Por otro lado, en todas las culturas se ha planteado la necesidad de dignificar, animar o sacralizar la madera recubriéndola de color.

Antes de recubrir las tallas de colores, lo que algunos llaman policromar, se han utilizado aditivos tales como betún, estuco o el yeso, que han tenido el efecto de disimular las imperfecciones de las tallas y han servido de soporte a la policromía posterior, que se lograba mediante pigmentos naturales al temple, desde el siglo XV también al óleo, y más actualmente con pintura o pigmentos acrílicos.

Este proyecto educacional es tan ambicios que nos vemos en la obligación de informarles a todos nuestros lectores que sus aportaciones intelectuales son bienvenidas.

Decíamos que los talladores utilizaban, y utilizan, aditivos como el betún, estuco, yeso y los colores para, en ocasiones, disimular las imperfecciones de las tallas.

Egipto nos ha legado numerosas tallas que, gracias al color, lograron disimular la escasa calidad de sus maderas.

En la época Románica proliferan las imágenes de madera porque era un material ligado al mundo rural y que, por ser liviano, se prestaba a ser llevado en las procesiones. Durante esa época se produce una verdadera eclosión de color porque, las imágenes, como parte del arte popular, convenía sacralizarlas con una policromía simbólica.

En el templo románico la pintura a colores unificaba todo el espacio, y la escasa luz, bien dirigida, le ofrecía protagonismo a las tallas objeto de culto. Encontramos un buen ejemplo de esto y una buena colección de las tallas realizadas en la época en Barcelona, en el Museo Nacional del Arte de Cataluña.

Los temas más tratados en madera eran:
(1) vírgenes,
(2) crucificados y
(3) descendimientos de la cruz.

María era presentada como trono del Salvador, en actitud sumisa, protectora y oferente, caracterizada mediante una inmensa mirada y unas grandes manos. Ella o el Niño muestran esferas o libros, como símbolos de vida, poder o sabiduría.

Las majestades constituyen la más original aportación medieval a la iconografía del crucificado y respondiendo a planteamientos teológicos, presentan a un Jesucristo triunfante, a veces hasta vestido de rey.

Abundan también en madera policromada las representaciones de carácter escenográfico del descendimiento de la cruz. Este es el tema que permite mayor libertad expresiva al tallador, tanto en la distribución de los volúmenes de las figuras como en la expresión de sentimientos.

El gusto urbano, que sustentaba el arte gótico, hacen que la madera tuviese que competir con la piedra o el alabastro; pero también son la causa de que se acreciente la demanda y se enriquezcan los materiales de la policromía. La nueva talla asume la iconografía románica de la Virgen, pero con los años la estiliza, le imprime ternura y gravidez.

La representación de la mujer ideal se amplía a santas que encarnan el amor cortéz y reflejan un nuevo tipo de feminidad que culmina con las tallas de las Bellas Damas de Bohemia, de elegante porte y finos acabados.

El Quattrocentro Italiano también talla encantadores conjuntos de alegres colores, representando la anunciación y retratos de damas notables.

Los temas de la pasión evolucionan hacia un mayor dramatismo, especialmente tras las secuelas de la Guerra de los Cien años entre Francia e Inglaterra. Se incorporan nuevos temas de sufrimiento; como por ejemplo, la flagelación, ecce homo, la piedad, la oración del huerto y otros temas.

El uso de estas imágenes en el ambiente litúrgico goza de gran éxito popular, especialmente en la Alemania anterior a Lutero. Entre 1524 y 1566 millares y millares de estas tallas fueron destruídas en la hogueras del fervor iconoclasta, provocado por la Revuelta Protestante.

Paralelamente a estas imágenes religiosas, encontramos, también en Alemania, un desarrollo de la talla laica que trata temas burlones o grotescos, entre los que destacamos los Danzarines moriscos del ayuntamiento de Múnich.

Les recordamos a nuestros lectores que este es el quinto artículo de esta serie y que a la misma le falta bastante para llegar a su final. Conjuntamente con estas series de artículos educativos, hemos comenzado la publicación de cursos tutoriales sobre diversas materias relacionadas con el arte que nos apasiona. Por ahora continuamos con el desarrollo del arte tridimensional, ahora ya en Occidente.

Con el resurgir de las grandes ciudades en Occidente, aumenta considerablemente la demanda por las tallas de madera, y esto impusado por el exhibicionismo competitivo más que por el sentimiento religioso. Nos damos cuenta de este detalle por el requerimiento de que en la policromía se empleen partículas ("pan") de oro y la exigencia de que las tallas sean coloreadas por pintores de renombre.

Por otra parte, aumenta el santorial y se incorporan nuevos episodios bíblicos, que amplían el repertorio temático.

La mayor aportación del arte gótico a la talla de madera, que comienza (+ o -) desde mediados del siglo XII, la encontramos en los retablos, que manifiestan su esplendor en el siglo XV y relatan episodios bíblicos con fines educativos.

Los más refinados retablos de madera trataban de trípticos de roble, nogal, tilo o pino con la policromía enriquecida.

Usaban lacas transparentes que después raspaban con un buril y con eso dieron origen a la técnica del estofado.

Algunos de estos retablos eran monumentales y las imágenes protagonistas eran de tamaño real. Muchos presentaban el fondo calado que causaban una impresión de claridad y ligereza. En víspera de la Revuelta Protestante se produjeron millares de retablos. Solamente en la catedral de Ulm habían 50 retablos.

En España, el más personal de los talladores de madera en retablos es el temperamental Alonso Berruquete, discípulo de Miguel Angel, que conocemos como un personaje independiente y decidido que se deja arrastrar por la inspiración y a quien sus contemporáneos academicistas no le perdonan ciertos deslices que, según ellos, eran consecuencia de la improvisación. En su monumental retablo de San Benito, hoy desmontado en tres salas del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, podemos comprobar que las contorsiones de sus personajes y sus gestos de dolor contenido, preconizan ya la obra de Juan de Juni, maestro del dolor y padre del barroco español.

A continuación les presento la talla en madera de María Magdalena de Pedro de Mena, tallada en 1664, que se exhibe en el Museo de Escultura de Valladolid.

La sobriedad en la policromía enfatiza la austeridad de esta santa penitente, cuya voluntad se refleja en el gesto de la mano derecha.

Los retablos barrócos tallados en madera tienen un amplio desarrollo en España. Los talladores, conocidos como imagineros populares (lo mismo que en el Puerto Rico de la época de la colonización española), se especializaron también en la talla de esculturas particulares hasta el punto que llegaron a independizarse del retablo.

A principio del siglo XVII, Valladolid, antigua capital de las Españas y Sevilla, puerta de las Américas, son las ciudades que albergan los más prestigiosos talleres de imagineros.

Gregorio Fernández es el principal representante de la escuela de Valladolid. Su obra se caracteriza por llevar al naturalismo barroco hasta las últimas consecuencias. A pesar de alguna rigidez en sus ropajes, trata con suprema maestría los desnudos, que, lejos de ser hedonistas, hablan del último aliento de vida y de la soledad de la muerte. Su policromía incorpora todo material que puede aportar un mayor realismo y describe minuciosamente livideces, maceraciones, heridas o coágulos.

Durante siglo y medio se tallaron en Sevilla miles de imágenes en madera, muchas de ellas destinadas a las Américas. Juan Martínez Montañéz representa el apogeo de esta escuela.

Aquí le ilustramos una de sus tallas en madera: la talla de San Bruno. Aunque vivió en época barroca, su obra resuma serenidad, equilibrio, orden, ponderación,… y en definitiva, clasicismo. Este estilo sobrio fue bien acogido por sus contemporáneos, que lo calificaban de "asombro de los siglos presentes y admiración de los por venir". Los retablos sevillanos de Santa Clara y de los Santos Juanes o el Cristo de la Clemencia son algunas de sus obras maestras.

También en Granada existe una importante tradición de imagineros. Entre ellos destaca el polifacético Alonso Cano, discípulo de Juan Martínez Montañéz. Aquí una ilustración de sus tallas en madera titulada, una Visión de San Juan.

Las pequeñas inmaculadas, de mirada introspectiva y ropajes arremolinados en torno a la cintura, de Alonso Cano, dejan una huella en Pedro de Mena, a quién ya hemos mencionado anteriormente y le mostramos una de sus talla de María Magadalena (1664),... pero Mena evoluciona hacia un realismo mucho más místico.

En España y el sur de Italia, la talla barroca invade las calles durante la celebración de la Semana Santa. Las procesiones en esas actividades implican un doble desafío para los escultores porque sus obras tienen que ser concebidas para ser vistas desde todos los ángulos y, al representar diferentes personajes, requieren un tratamiento escenográfico en el que posturas, gestos o miradas han de relacionarse entre sí.

Por otra parte, la introducción de apóstoles, soldados, verdugos o ladrones, permite incorporar caracteres populares en actitudes poco reverentes, como lo son la sorpresa, la incredulidad, el desprecio o la mofa. Debido a ese carácter popular, algunas imágenes son de vestir, con lo que economizan trabajo de talla y materiales de policromía.

Son numerosos los imagineros que desarrollan este género. Los más notables son los que citamos en el pasado número de esta serie, pero convendría añadir a Francisco de Salzillo, el último barroco, que, rechazando los honores de la corte cumple con meticulosidad los encargos de las cofradías murcianas. La Oración del Huerto es su obra maestra. Aquí detalles de la talla.

Francisco de Salzillo es un verdadero genio universal y sus obras se exhiben en el Museo Salzillo de Murcia, ubicado junto a la Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Entre su obras más célebres se encuentran:
- La Cena: creada en 1763 y, como se podrán imaginar, está compuesta por trece figuras sentadas en torno a una mesa,
- El Prendimiento o El Beso de Judas: creada en 1754,
- Jesús en la Columna o Los Azotes: creada en 1777, muestra el rostro de Jesús con serenidad y resignación antes los azotes que recibe,
- Santa Mujer Verónica: creada en 1775,
- La Caída: creada en 1752,
- Nuestro Padre Jesús Nazareno: creada en 1760,
- San Juan: creada en 1756,
- El Belén: creado entre 1780 y 1800, fue comenzado por Salzillo y ampliado por su discípulo Roque. Es un conjunto de 556 piezas,
- La Oración del Huerto: creada en 1754 y
- La Dolorosa, de la cual le ilustramos dos de sus detalles.
Merecidamente a Francisco de Salzillo se le considera Maestro de la Imaginería Religiosa.

Hacia el siglo XV, se puede decir sin exagerar que, los coros invaden las grandes iglesias y las catedrales. Quizás hay quienes digan que los coros lo que vinieron a hacer fue a quebrantar la magnificencia de la arquitectura, pero realmente lo que hicieron fue transformar las naves centrales, o los ábsides, en lugares más acogedores y adecuados para el uso diario del cabildo, pero que estaba vetado al pueblo. La madera natural en que estaban construídos aportaba el color y el calor requeridos.

Es en el dosel (la parte superior del coro), donde los artesanos muestran su maestría, imitando los pináculos de la arquitectura.

En la mitad de la parte trasera de los coros, artistas notables tallaban relieves para los respaldos, e incluso se estableció una especie de competencia entre los diferentes artesanos. En la Catedrál de Toledo, España, el artista Bigamy y Berruguete, plasma una extraordinaria obra que incluye 35 relieves, sin policromar, donde se impone el nogal, apenas recubierto por una pátina sutil de barniz que se torna cálida o fría según conviene.

La imaginación desbordante de ciertos artesanos sabe encontrar espacios hasta en las sillerías, y en los lugares y las posturas más inverosímiles. Allí tallan personajes de ficción y bustos destinados al goce del tacto, como toda talla que se aprecie.

Pero, durante este tiempo, realmente, las joyas ocultas de los coros son las repisas que, al quedar acultas, bajo el asiento abatible, carecen de interés para los sacerdotes y permiten mayor libertad a los artesanos, hasta el extremo de que, al abrir el coro al pueblo, algunas repisas aún permanecen sutilmente censuradas por el clero. En ellas verdaderos artistas escenifican situaciones de la vida cotidiana, narran fábulas o refranes, ironizan su época y revelan en el tema y en el trazo su personalidad.

Algunos artistas, como Mateo Alemán, que intervino en las sillerías de Palencia, Toledo y Plasencia, manifiestan un descarado tono burlesco, muy acentuado.

Después del Renacimiento, las sillerías siguen respetando la obra de la madera. Los respaldares, enriquecidos con marquetería y dorados, alcanzan un alto grado de virtuosismo técnico.

Cabe citar al respecto la obra rococó de Juliann Joseph Christian para la abadía de Ottobeltiren, "La reunión de los Magos" de 1475, tallada en roble, en cuyos relieves logra una gran sensación de profundidad.

Repetimos que todavía, después de tantas explicaciones, a menudo nos encontramos con personas (artesanos, promotores artesanales, coleccionistas y otros) que no ven ningún tipo de relación con estas series de artículos y la talla que ellos practican, promueven o auspician. Bueno, "de que los hay los hay". Si fuera por nosotros, quisiéramos que todos los talladores de la madera tuvieran un Bachillerato en Arte, y que la gente lo supiera, para que no menospreciaran su talento, pues todavía hay demasiadas personas que acuden a las ferias artesanales pensando que las artesanías (las tallas incluídas) tienen que ser algo así como miscelaneas de poco valor y precio,… y, desde luego, están completamente equivocados.

Tenemos que educarnos y tenemos que educar al público,… esa es la razón de estas series de artículos.

En el pasado artículo examinamos la realidad de los coros y ahora le tocó el turno a los órganos, los púlpitos y los retablos.

La música, la más abstracta de las artes, resiste a todo intento de desteatralizar el culto religioso. Y en eso, el órgano se convierte en el instrumento religioso por autonomasia y va ocupando un lugar en las iglesias y los templos. ¿Y qué tienen que ver los órganos con la talla de la madera? Pues es que los órganos estaban decorados con piezas de madera tallada por todos sus lados, representando ángeles y forma abstractas, incluyendo los cuerpos que soportan los tubos de aire, que eran de maderas preciosas, muchas veces sin policromar.

La Contrareforma proporciona un espacio interesante para la madera en las iglesias, que es el púlpito. En lugares, como Flandes, los púlpitos adquirieron un desarrollo espectacular, y a veces, se compaginaba la madera con el marmol. Tanta importancia adquirieron los púlpitos que en ocasiones dieron muestra de exuberante fantasía y complejidad teológica al presentarlos como sobre una cueva o bajo un árbol por el que trepaba todo tipo de flora y fauna.

Con menos frecuencia, pero de mayor calidad que los órganos y los púlpitos, se encuentran también retablos sin policromar. Fue durante el período gótico tardío cuando se mostró el color del tilo o el nogal, protegido únicamente con barnices transparentes, que en ciertas zonas se oscurecen para acenturar el volumen.

Escultores de carácter de la época prescinden conscientemente del color. Sin embargo, fueron los promotores de lo que aquí se llama la nobleza de la madera, los que llevaron, paradójicamente, la policromía hasta sus últimas consecuencias.

Los santos penitente resistieron algo más y sus representaciones presentan gran austeridad de colorido. En esto será Diego de Siloé, antes de dedicarse a la arquitectura, quien mejor recoja la estética renacentista y la exprese en madera noble, sin policromar, al tallar su Sagrada Familia, obra que armoniza el ritmo con la ternura.

En esta serie que hemos titulado "El Arte Tridimensional - La Talla de la Madera" ya hemos alcanzado el período renacentista que es la época de la conquista, que algunos denominan "el descubrimiento" de América. Es en esa época que arrivan a la Isla los frailes franciscanos y los dominicos. Entonces, desde luego, el arte tridimensional, la escultura y la talla de la madera continua desarrollándose a través del mundo pero, a la misma vez, son esos frailes que al no contar con estatuas ni imágenes que los ayudarán a llevar el mensaje del cristianismo en Puerto Rico, y otros lugares del Nuevo Mundo, pues aprenden a tallar imágenes religiosas en las maderas disponibles y le enseñan el oficio a nuestros primeros imagineros populares.

El proceso histórico de la talla de la madera, ahora en Puerto Rico, pueden continuar considerándose,... y para eso los referimos a la ponencia de Rafael (Pilo) Suárez ante la Academia Científica y de Cultura Iberoamericana, que se publica en este mismo portal.

De ninguna forma esto acaba aquí, continuaremos ofreciendo algunos datos sobre el desarrollo histórico del arte tridimensional, solamente que estamos llegando al final de este particular ciclo educativo.

Tenemos que señalar que en Puerto Rico, con relación a la talla de la madera, existe un grupo de personas que podríamos llamar "puritanos" porque ellos quieren que todo el mundo talle solamente en ciertos tipos de maderas, denominadas "nobles", y que realice solamente ciertos tipos de obras, para no apartarse de "nuestra tradición". (?)

Bueno pues, sepan ustedes, que como parte del arte tridimensional, sin duda, existen maderas "plebeyas" y objetos "plebeyos", aun aquí mismo en Puerto Rico, que tenemos que considerar porque siguen palpitando por cuenta propia y poseen aquella elegancia descuidada de quien ignora su propia belleza. La lista de estos objetos-escultura de arte es amplísima, a través del mundo, como por ejemplo: el cemí taino de madera, el bumerang australiano que dibuja el espacio, las canoas de Micronesia, los cuencos para alimentos de las islas Salomón, los taburetes de los oradores y hasta los objetos cotidianos que van desde un mango para matamoscas de Tahití, los bastones de la isla de Pascua o los cucharores de madera de nuestros jíbaros.

¿Qué me dicen del barco vikingo y su orgullosa proa o los molinos de viento?

No todo es nobleza. La característica fundamental de lo que aquí llamamos maderas plebeyas u objetos plebeyos son su verdad: ni camufla su origen mediante revestimientos ni se avergüenza de su utilidad. Lo que hacemos los talladores de la madera, y con lo que lo hacemos, es nuestra forma de expresarnos y nuestra forma de hacer cultura.

Galería, Taller y Escuela / Libro de Método
Libros de Apoyo / Cursos de Talla
Colegio de Jueces / ¿Quiénes son los Hermanos Suárez?
Hoja de Pedidos / NOVEDADES

PARA COMUNICARSE CON NOSOTROS:

Quintas de Country Club
A-1 Calle 1
Carolina, P.R. 00982

Teléfono: 787-752-4433
Celular: 787-638-3552
E-mail: preguntas@imagineriapopular.com

Derechos Reservados 2007 © Galería, Escuela y Taller Hermanos Suárez